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Prudencia a la hora de tomar decisiones

Conciencia

Lo más característico del ser humano es que es capaz de gobernarse a sí mismo. Es necesario crear y proteger ese espacio de interioridad donde, donde se toman las propias decisiones. Por eso, es necesario crear y proteger ese espacio. Los niños apenas lo tienen. Responden casi automaticamente a los estímulos de su entorno. Con la madurez, a medida que se obra bien, va llegando la verdadera capacidad de gobernarse a sí mismo. En la medida en que uno puede gobernarse a sí mismo, adquiere también la capacidad de gobernar a otras personas o cosas.

Un hombre no es un autómata; tiene una inteligencia y voluntad propias y ha de guiarse por ellas. La inteligencia debe proporcionar los elementos de juicio y valorar en cada caso cómo hay que actuar. La voluntad asume lo que se ve que hay que hacer, y lo ejecuta.


Formación

Un cristiano es una persona que ya se ha marcado unas directrices, luego debe formarse un juicio moral de cómo tiene que conducirse a la luz de los principios que posee su inteligencia. A ese juicio lo llamamos conciencia.

Por eso, lo primero que necesita un hombre es formación; y si es cristiano, un abundante y profundo conocimiento de la doctrina moral de la Iglesia. La vida es tan corta, que hemos de prepararnos para sacarle todo el partido posible.

Una vez adquiridos los criterios, hay que hacer un esfuerzo por hacer que influyan en nuestras vidas, hay que utilizarlos a la hora de formar nuestros juicios. Si no son estos factores los que determinen nuestra decisión, nos gobernarán otros como nuestra soberbia, nuestra sensualidad, nuestra pereza, nuestras ambiciones… Hemos de examinar los móviles de nuestras acciones para estar seguros de que decidimos a la luz de los principios que queremos que gobiernen en nuestra vida.


Prudencia

Rarra vez somos capaces de prescindir del influjo de las pasiones, por eso, las decisiones importantes de nuestra vida hay que tomarlas en presencia de Dios.

La prudencia se concreta en el arte de decidir bien. Santo Tomás de Aquino explica que la decision se compone de tres partes distintas:
  1. La deliberación: hace falta estudiar las circunstancias antes de actuar aplicando los criterios de decisión.
  2. La decisión: donde se escoge el modo de actuar. Sería una negligencia tomar una decisión por falta de los conocimientos necesarios.
  3. La ejecución: hacer lo que se ha visto que debería hacer.

Consejo

En cuestiones importantes que afectan mucho a nuestra vida o a la de otros, una norma de prudencia es pedir consejo. Necesitamos buenos consejeros que cumplan lo siguiente:
  • Que nos quieran bien.
  • Competentes en la materia.
  • Capaces de decirnos la verdad.
Sin embargo hay que saber conservar la libertad de decisión: si nosotros somos los responsables, la decisión debe ser nuestra.

Tiempo

Hay que saber despachar con rapidez y en momentos marginales los asuntos que tienen poca monta y dedicarnos con mayor atención a lo que es más importante. Sin embargo, a veces la pereza induce a que retrases las decisiones importantes. Si esperamos a decidir a que las condiciones sean óptimas, haremos muy pocas cosas en nuestra vida. Es un don saber cuándo una solución es suficiente. Conviene evitar que una vez decidido algo, sin motivo alguno, se vuelva a replantear una decisón. Esto descansa mucho el espíritu. Se empieza una cosa y se acaba.

La prudencia es una virtud clave en la vida humana, es una virtud de virtudes.

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