Luego el mismo Pio IX dictó la siguiente oración:
Ábreme oh buen Jesús,las puertas de tu Sagrado Corazón,úneme a Él para siempre.Que todas las respiraciones ypalpitaciones de mi pobre corazón aúncuando esté durmiendo, te sirvan detestimonio de mi amor y te digan sincesar: Señor, te amo.Recibe el poco bien que yo hago,y dame tu santa gracia para reparartodo el mal que he hecho.Para que te ame en el tiempo y te alabepor toda la eternidad, Amén.Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.
La devoción a Jesucristo es la consagración de todo nuestro ser y de toda nuestra actividad a la persona del Verbo encarnado, abstracción hecha de tal estado particular de la persona de Jesús o de tal misterio especial de su vida. Por esta devoción a Jesucristo, nos daremos a la tarea de conocer, honrar y servir al Hijo de Dios que se manifiesta en nosotros por su santa humanidad.
La devoción al detente es santa como santo es el culto y el amor a Jesucristo. Es fructuosa por las virtudes que ejercita de fe, oración y esperanza, y por las grandes gracias y favores que se han obtenido y se obtienen de su uso. El Detente significa: ¡Detente Satanás, tentación, pasión, peligro, enemistad, tristeza, penas, Infierno... que el Corazón de Jesús, mi Dios, mi Redentor, mi amor, mi esperanza, mi TODO... está conmigo!
Llevar el detente del Sagrado Corazón y llevarlo con fe, es lo mismo que si lleváramos un escudo contra toda clase de peligros.
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